
Durante años fue una imagen asociada casi exclusivamente a los turistas asiáticos. Hoy, sin embargo, abrir un paraguas bajo un sol intenso empieza a formar parte del paisaje urbano de muchas ciudades europeas. Madrid, París, Londres o Berlín son algunos de los lugares donde esta costumbre ha comenzado a ganar espacio durante este verano, impulsada por las altas temperaturas y por una mayor conciencia sobre la exposición solar.
Lo que hace no tanto llamaba la atención se convierte poco a poco en una escena habitual. El paraguas deja de estar reservado para los días de lluvia y encuentra un nuevo lugar en el armario de verano. La tendencia, consolidada desde hace tiempo en varios países de Asia, cruza fronteras y empieza a verse con naturalidad también en Europa.
En Japón, esta práctica forma parte de la vida cotidiana y cuenta incluso con un nombre propio: higasa. Se trata de paraguas diseñados para proteger del sol que se utilizan durante los desplazamientos diarios y que, con el paso del tiempo, han dejado de ser un accesorio funcional para convertirse también en un complemento habitual.
El interés por esta forma de protegerse del calor ha crecido también en redes sociales, donde se analizan distintos modelos y materiales. Algunos tejidos incluso prometen reducir la sensación térmica durante los recorridos al aire libre.
Mientras tanto, en España, los paraguas con protección frente a la radiación ultravioleta han despertado un interés creciente y algunas de sus versiones se encuentran agotadas.
Más allá de los modelos específicos, cualquier paraguas convencional puede servir para generar sombra durante los trayectos por la ciudad. Esa es una de las razones por las que cada vez es más frecuente verlo en manos de quienes caminan durante las horas centrales del día.
El auge de esta práctica también refleja un cambio en la forma de afrontar la exposición al sol. Según datos de Stanpa, el 78% de los españoles ya prioriza protegerse del sol antes que broncearse. Aun así, todavía queda margen para mejorar los hábitos de fotoprotección, ya que el 42% de la población continúa sin utilizar protección solar de la manera recomendada.
El paraguas se suma así a otros accesorios habituales del verano, como las gafas de sol o los sombreros, en un momento en el que las olas de calor son cada vez más frecuentes y las jornadas de temperaturas elevadas se prolongan durante semanas.
Lo que comenzó siendo una costumbre asociada a Asia empieza a abrirse paso en Europa y todo apunta a que seguirá ganando presencia en las calles. Si hasta ahora era un complemento reservado para los días de lluvia, este verano también reclama protagonismo bajo el sol.