
Si hay un cumplido que siempre me hace especial ilusión recibir es el mismo: “Qué bien hueles”.
No sé cuántas veces me lo habrán dicho, pero sigue haciéndome la misma ilusión que la primera. Y, curiosamente, la respuesta nunca es sencilla porque casi nunca llevo un único perfume. Después de probar muchas combinaciones, he descubierto que el verdadero secreto no está en gastar más dinero, sino en cómo preparas la piel y en la forma de combinar los productos.
Al final, igual que ocurre con el maquillaje o con el cuidado de la piel, conseguir que una fragancia permanezca durante todo el día empieza mucho antes de pulverizar el perfume.
La primera parte de mi rutina siempre es la misma. Me gusta exfoliar la piel para eliminar células muertas y dejar la superficie mucho más lisa. Además de ayudar a mantener la piel cuidada, hace que los productos que aplico después se absorban mucho mejor.
El exfoliante de coco de Mercadona es uno de los que más utilizo porque deja un aroma muy agradable que sirve como primera capa de la rutina.
Nada más salir de la ducha intento no secar completamente la piel. Cuando todavía está ligeramente húmeda aplico una crema hidratante o un aceite corporal y, justo después, utilizo el Africa Oil.
Encima pulverizo la bruma Brazilian Crush Cheirosa 62 de Sol de Janeiro. Este paso ha cambiado completamente mi forma de perfumarme porque aplicar la bruma sobre la piel todavía húmeda hace que, al secarse, el aroma quede mucho más impregnado y dure muchísimo más tiempo.
Desde que descubrí este truco noto que incluso horas después sigo percibiendo el olor.
Cuando ya estoy vestida y lista para salir es cuando llega el momento del perfume.
No suelo utilizar siempre el mismo porque me gusta ir alternando según el día, aunque hay tres que nunca fallan.
Delina Exclusif, de Parfums de Marly, es probablemente uno de los perfumes que más cumplidos me ha dado. Tiene una estela muy reconocible y permanece durante horas.
Cuando busco un aroma más dulce recurro a Yum Boujee Marshmallow | 81, de Kayali, que aporta un toque avainillado y muy envolvente.
Y otro de mis imprescindibles es Attrape-Rêves, de Louis Vuitton, un perfume que siempre termino asociando con ocasiones especiales por lo elegante que resulta.
No utilizo los tres a la vez, sino que voy cambiando según el momento y dejando que la base corporal haga gran parte del trabajo.
Cada vez se habla más del layering, una técnica que consiste en combinar distintos productos perfumados para crear un aroma mucho más duradero y personal.
No se trata únicamente de mezclar perfumes, sino de construir el olor desde la ducha con exfoliantes, aceites, cremas hidratantes y brumas corporales antes de aplicar la fragancia final.
Ese conjunto hace que el perfume no desaparezca a las pocas horas y que el olor resulte mucho más completo.
Hay algo importante que conviene recordar antes de copiar cualquier combinación: ninguna piel es igual.
Cada persona tiene un olor corporal diferente, un nivel distinto de hidratación y una química propia, por lo que un mismo perfume puede oler completamente diferente dependiendo de quién lo lleve.
Precisamente por eso merece la pena probar distintas mezclas hasta encontrar la que mejor funciona en cada caso.
Al final, más que tener el perfume más caro, el verdadero secreto para oler bien durante todo el día está en cuidar la piel, crear una buena base y encontrar esa combinación que, cuando alguien se acerque a saludarte, haga inevitable la misma pregunta de siempre: “¿Qué perfume llevas?”